Este laboratorio nació de las reflexiones de Terapeutas Akáshicos
sobre el paradigma de Theilard de Chardin. Este filósofo anunciaba el
acercamiento de la humanidad al punto omega, momento donde ciencia
y religión debían volver a unirse. Sospechando un paradigma de tamañas
implicancias decidimos aplicar las investigaciones al sector de la
medicina, que siempre pareció un producto binario a medio camino
entre ambos, ya que su aplicación o su carencia significa diferencia
entre vida y muerte. Además, los archivos históricos permiten observar
su desenvolvimiento a lo largo de siglos y civilizaciones diferentes.
La vimos en manos de los chamanes, de los sacerdotes egipcios, los
hombres brujos de la selva, pasar a manos de los religiosos cristianos
y cabalistas judíos, deslizar en manos de científicos modernos,
asociarse a los grupos económicos multinacionales, y recién en busca
del reencuentro con la etiología verdadera de las enfermedades,
presenciamos cónclaves anuales entre médicos occidentales de
avanzada y lamas-médico delegados por el Dalai Lama.
Observando el alcance de la medicina ayurveda, la medicina china y,
en occidente, de la homeopatia, nos damos cuenta de que atienden
simultáneamente «cuerpo, mente y espíritu», considerándolos una
entidad homogénea. Sentimos alguna decepción al constatar que
nuestra más moderna medicina occidentale se niega a salir del campo
de las moléculas, y brinca al sugerirle incorporar psicología y
espiritualismo en su campo de acción. Tal vez el más grande crimen
cometido por nuestra ciencia moderna ha sido el de disociar lo que
sólo podía funcionar correctamente cuando se mantenía unido.
El factor «X» que buscábamos consistía en alguna energía que
necesariamente hacía de vehículo, transfiriendo paquetes de
información entre un plano y los otros. Después de investigar en los
Registros Akáshicos y testear en el mundo real sobre nosotros mismos
(como primeros conejillos de investigación), hemos descubierto cierta
homogeneidad entre diversos conceptos energéticos que segùn la
civilización o la época se llamaron «vril», «orgón», «magnetismo»,
«energía cósmica», «flujo vital», «prana», «espíritu santo», «mercurio»,
«bioenergía». Decidimos utilizar el último de estos nombres, siendo
históricamente el más cercano a nosotros.
Dirigiéndonos a los interresados por esta temática de medicina global,
debemos explicar ciertas conclusiones, que aclararan el campo de
estudio de la Medicina Esotérica. Pretendemos que cada enfermedad
que aparece en el cuerpo físico, mental o espiritual, genera un
holograma patológico que se duplica automáticamente en los otros
dos planos. Ninguna enfermedad es unitaria, todas tienen una naturaleza
triple, lo que implica que ningún tratamiento desempeñado en un solo
plano podría ser suficiente para reestablecer la salud del paciente (es
precisamente el límite alcanzado por el tratamiento sintomático del
cuerpo físico en la medicina moderna).
Hemos observado que la enfermedad corporal generará dos
hologramas que duplicándose en el plano mental y el espiritual
desarrollarán allí otras patologías, sin que aparentemente podamos
percibir la relación existente entre ellas. Peor todavía, cada vez que
logramos sanar una de estas enfermedades (en cualquier plano que lo
hayamos logrado), los dos hologramas supervivientes tienen un instinto
estructural tan poderoso que no se podrá impedir la tendencia a
reconstruir esta trinidad; ellos volverán a generar el tercer holograma
en el cuerpo recién sanado, adicionándole una mutación tan ilógica
(aunque no fortuita) que no se podrá ya percibir su relación con la
enfermedad anterior. Por ejemplo: un problema cardiovascular puede
tener por holograma una actitud obsesiva en el campo psicológico y
en el espiritual un exceso de bioenergía de muerte concentrada en el
cuarto ojo (cuya consecuencia será imposibilitar la acción de la
voluntad sobre el mundo exterior). Suponiendo sanado el tema
cardiovascular, los dos hologramas duplicados en el plano psicológico
y espiritual generarán un nuevo holograma corporal para mantener
equilibrada su trinidad holográfica; lo que era problema cardiovascular
se transformará en problema artrítico, sin que podamos explicar el
porqué de esta mutación.
No obstante la excelencia del tratamiento de la medicina moderna, la
misma cualidad habrá generado un nuevo problema debido al
mecanismo de la mutación holográfica, sin poder percibir la filiación
existente entre cardiovascular y artrosis, solamente por no haber
tomado una actitud suficientemente holística en el tratamiento.
En este Laboratorio de Investigación sobre la Medicina Esotérica
seguimos la huella de estas mutaciones, a distancia (on-line) en el
marco de consultas de pacientes, buscamos los orígenes energéticas
de sus enfermedades, y nuestros diagnósticos presuntivos actúan como
auxiliares de los tratamientos clásicos que recibe el paciente por parte
de su médico, psicólogo o sanador espiritual... En ningún momento
pretendemos sustituir, criticar, emitir juicios de valor, sino sólo dar
pistas suplementarias al paciente y los profesionales que lo tratan.
Por otra parte, la división activa de este Laboratorio aporta miles de
medios de acción energéticas a distancia, que toda persona, en pocos
minutos de aprendizaje, cualquier sea su nivel de estudios, puede
practicar a distancia para ayudar a volver holística la sanación (física,
mental y/o espiritual) de algún enfermo. el paciente puede practicar
personalmente o subcontratar a los Terapeutas Akáshicos que le
aconsejamos... siendo conscientes de que estos tratamientos
energéticos no interfieren sino complementan, y numerosas veces
multiplican, el impacto de los tratamientos clásicos que recibe el
paciente de los profesionales que lo tratan.
Esperamos que nuestro lector -que quiera ubicarse como paciente o
como profesional de la salud- pueda presenciar en nuestra compañia
el amanecer de la «conciencia akáshica», tal vez la misma intuida por
Teilhar de Chardin al percibir la reunificación de ciencia con religión.