Este laboratorio, (otra rama de la Terapia Akáshica), ha sido creado cuando emprendimos una investigación acerca de la relación entre la arquitectura y el desarrollo intelectual de una epoca. En efecto, mientras todo el mundo considera que la arquitectura de un edificio refleja la epoca en la cual se construyó, observamos que si es cierto en cuanto a la tecnología empleada para la edificación propiamente dicha, el sentido y la utilidad de los edificios sagrados constituyen en forma general una amplia excepción a esta regla. 

Descubrimos que la mayor parte de estos antiguos edificios fueron  elaborados según reglas y condiciones que sobrepasaban los conocimientos de su epoca. Aparentemente las catedrales, (para hablar de los edificios historicamente más cercanos a nuestra época), fueron construidas en la exacta ubicación de nodos energéticos del planeta (tales nodos desempeñan, en estos precisos lugares, roles equivalentes a las cruces de meridianos de acunpuntura en el hombre).

En pocas palabras, las catedrales desempeñan una tarea de equilibración energética muy comparable a lo que practica la medicina china, (agujas empleadas en la acupuntura), pero a escala planetaria. Aparentemente, la distribución de estos edificios parece obedecer a una planificación milenaria, una estrategia de desarrollo de la conciencia humana de toda la humanidad, programada intencionalmente por sabios desconocidos empleando la arquitectura como medio operativo. Estas catedrales resumen los conocimientos alquímicos, visiblemente heredados de antiguas civilizaciones menos apegadas al mundo tridimensional -como lo es la nuestra- sino más bien dedicadas al uso de energías de otras dimensiones.

En la Terapia Akáshica enseñamos que la vida es una revolución de energías/informaciones entre los 18 cerebros que dirigen los 17 cuerpos sutiles plasmados sobre el cuerpo neuronal que ya conocemos. Las diversas conciencias (que consideramos ser cuarenta y cinco de naturaleza y utilidad diferentes) nacen de las variaciones de potencial bioenergético que ocurren en estos cerebros sutiles, siendo provocadas por el cosmotelurismo, es decir la suma de energías telúricas y cósmicas que llegan a nuestro cuerpo y le sirven de catalizadores en la transformación de la bioenergía ambiental en bioenergía que puede asimilar. En pocas palabras hemos demostrado que todo lo que interfiere entre el cosmotelurismo y nuestro propio cuerpo, introduceínfimas modificaciones vibratorias en nuestros cerebros bioenergéticos... y fomenta elevaciones o retrocesos de la conciencia individual y global. El estudio de estas variaciones, su cuantificación, clasificación y reproducción sistemática en vista de conseguir una mejora en el bienestar humano, se llama «Ergonomía Bioenergética» y es una rama de estudio de la Terapia Akáshica.

¿Qué relación existe entre esta terapia y la arquitectura moderna?

El lector, tal como lo debimos hacer nosotros -investigadores más allá de los límites de la ciencia- deberá contestar a las siguientes preguntas.

¿Podía la conciencia moderna quedar sin cambios al vivir en grandes concentraciones urbanas, donde hay edificios más altos que montañas, túneles subterráneos más profundos que galerías talladas en la roca por milenios de erosión, donde el crecimiento industrial se va acelerando en proporción de un siglo por cada década, donde el espacio aéreo se pobló de señales satelitales, de ondas hertzianas, de micro ondas de todo tipo. El aire (vehículo de la bioenergía) no es más natural sino polucionado a ultranza o purificado en forma mecánica; la comida y el agua (otros vehículos de la bioenergía) no contienen ya energía natural, la cual no puede resistir a los procesos de conservación o de manutención; el cuerpo no esta más obligado a cultivar o cazar para producir comida, la mente se esfuerza cada vez menos por leer ya que le es más cómodo quedar pasiva, entregando su sistema emocional a las emisiones de televisión y los aparatos de video. Las mentes más jóvenes pueden encerrarse en mundos virtuales ofrecidos por los video juegos, la misma internet donde nos lee y escucha en este momento, o peor, en mundos artificiales con ayuda química... así, tal como los consumidores de ansiolíticos legales, una parte de la humanidad que sufre intenta escapar a las torturas morales y físicas que nos impone el desarrollo industrial. Pero, ¿es malo el desarrollo de la ciencia y la tecnología, de la industria, de la urbanización y comunicación global?

De ningún modo, lo que es malo es quedar en el camino, contentándose con éxitos provisorios y superficiales... la ciencia insuficientemente desarrollada provoca catástrofes indirectas (el ecologismo, el retorno a la vida natural, las medicinas alternativas lo demuestran)... deseamos ayudar a la ciencia a ir más lejos, ella misma debe darnos los medios de compensar sus propios desastres; pero la actitud científica deberá hacer un salto cuántico para lograrlo; sin adoptar nuevos paradigmas
epistemológicos, ella será demasiado lenta para resolver los problemas creados... nosotros desde la Terapia Akáshica, proponemos al mundo científico medios concretos para dar este salto cuántico.

Pidiendo a mi oyente/lector disculpas por esta digresión, concluyo esta intervención.

 ¿Podía, la conciencia humana, quedar sin cambios, cuando debe enfrentar un mundo tan nuevo que parecería extra terrestre a cualquiera de nuestros tatarabuelos?

La Terapia Akáshica no trata de pleitear contra el desarrollo industrial ni oponerse a la evolución de la humanidad, sino de acelerar ambos, comprendiendo cómo funcionan sus interacciones y percibiendo los paradigmas en gestación. La revelación de la «conciencia akáshica» corresponde a tal identificación de paradigmas.

Si el presente laboratorio se dedica a enseñar una «ergonomía bioenergética» a los diseñadores y arquitectos (además de revelar su existencia al mayor público de lectores) es que por las razones expuestas anteriormente podemos afirmar que los edificios son los objetos de mayor influencia correctiva (o patógenos) sobre las variaciones de potencial que se producen en nuestro cerebro. Consideramos que la arquitectura, el diseño de muebles y la decoración de interiores son campos donde, introduciendo nuevos conocimientos sobre tales potenciales, no sólo ratificaremos los fundamentos de una ciencia milenaria, -llamada Feng Shui-, sino que crearemos una corriente más poderosa, por ser «occidental», «actual», «experimentable en forma individual» y «tecnológicamente capaz de reproducirse en forma masiva». Es la forma con la cual proponemos a los urbanistas, constructores y particulares, dar el salto cuántico en este rubro.

   Invito a los lectores no sólo a «preocuparse» sino más bien a«ocuparse» de la toma de control de su propio entorno ambiental, tarea puesta ahora a su alcance. Aprender a crear un ambiento de equilibrio de la bioenergía familiar, es una de las formas de observar el despertar de la «conciencia akáshica». ¡No se lo pierda!